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Acústica Musical

05 // Percepción

Consonancia y disonancia en música: qué son y por qué las oímos

Nivel 2 · Ondas y armónicosActualizado 

En resumen

Un intervalo consonante suena estable y liso; uno disonante, tenso o áspero. Pitágoras lo relacionó con razones simples entre frecuencias; Helmholtz lo explicó por los batimientos entre los armónicos de las dos notas; Plomp y Levelt (1965) mostraron que la aspereza aparece cuando dos componentes caen dentro de la misma banda crítica del oído. Además, qué se considera consonante ha cambiado con la historia y la cultura.

Toca un Do y un Sol a la vez en el piano: suena abierto, estable, casi como un solo sonido. Ahora toca un Do y un Do♯: chirría, se nota áspero y parece pedir que una de las dos notas se mueva. Esa diferencia, que cualquier persona percibe aunque no sepa nada de música, es la que separa la consonancia de la disonancia. Es una de las ideas más antiguas de la teoría musical y, al mismo tiempo, uno de los problemas más interesantes de la psicoacústica.

Escucha una serie de intervalos, todos sobre el Do4 (261,63 Hz) y con sonidos ricos en armónicos. Ordénalos de más liso a más áspero:

Qué es la consonancia y qué es la disonancia

En sentido musical, un intervalo o un acorde es consonante cuando suena estable y en reposo, y disonante cuando suena tenso e inestable y «pide» resolver en una consonancia. La teoría tradicional los clasifica así:

CategoríaIntervalos
Consonancias perfectasunísono, octava, quinta justa
Consonancias imperfectasterceras y sextas, mayores y menores
Caso especialcuarta justa: consonante entre voces superiores, disonante sobre el bajo
Disonanciassegundas, séptimas, tritono (cuarta aumentada o quinta disminuida)

Hoy se distinguen dos niveles que conviene no mezclar:

  • Consonancia sensorial: lo liso o áspero que suena un intervalo como fenómeno acústico, independientemente del contexto. Depende de la física del sonido y del oído.
  • Consonancia musical (o funcional): el papel de reposo o tensión que un estilo le asigna. Una séptima de dominante es disonante en Mozart y un acorde de reposo perfectamente normal en un blues.

Las tres grandes explicaciones que ha dado la ciencia se centran en la primera. La cuarta, la cultural, explica la segunda.

Pitágoras: las razones simples

La tradición atribuye a Pitágoras (siglo VI a. C.) el descubrimiento de que los intervalos consonantes corresponden a razones sencillas entre números enteros. Con una cuerda tensa (el monocordio) se comprueba fácilmente: si pisas la cuerda por la mitad, la parte vibrante suena una octava más aguda (razón 2:1); si dejas vibrar dos tercios, suena una quinta (3:2); tres cuartos, una cuarta (4:3). Para los pitagóricos, las consonancias eran solo esas tres, construidas con los números 1, 2, 3 y 4. De ahí nace la afinación pitagórica.

En términos de frecuencia, un intervalo es el cociente entre las frecuencias de sus dos notas. Cuanto más simples son los números de la razón, más consonante suena el intervalo:

IntervaloRazón justaCentsGrado de Euler
Unísono1:101
Octava2:112002
Quinta justa3:27024
Cuarta justa4:34985
Tercera mayor5:43867
Sexta mayor5:38847
Tercera menor6:53168
Sexta menor8:58148
Segunda mayor9:82048
Séptima menor16:99969
Séptima mayor15:8108810
Segunda menor16:1511211
Tritono45:3259014

La última columna es el gradus suavitatis («grado de suavidad») que propuso Leonhard Euler en su Tentamen novae theoriae musicae (1739), un intento de medir la consonancia con aritmética. Para una razón p/qp/q irreducible se descompone el producto p⋅qp \cdot q en factores primos, p⋅q=∏pikip \cdot q = \prod p_i^{k_i}, y se calcula:

Γ=1+∑iki(pi−1)\Gamma = 1 + \sum_i k_i (p_i - 1)

donde pip_i son los factores primos y kik_i sus exponentes. Cuanto menor es Γ\Gamma, más consonante debería ser el intervalo. Para la quinta, 3⋅2=6=2⋅33 \cdot 2 = 6 = 2 \cdot 3 y Γ=1+1+2=4\Gamma = 1 + 1 + 2 = 4. El orden que sale se parece bastante al de la teoría musical, aunque falla en algunos casos (la segunda mayor saldría igual de consonante que la tercera menor).

Las razones simples describen qué intervalos son consonantes, pero no explican por qué el oído los prefiere. Esa respuesta tardó más de dos mil años.

Helmholtz: los batimientos entre armónicos

En Die Lehre von den Tonempfindungen (1863), Hermann von Helmholtz dio la primera explicación física. Su idea combina dos hechos:

  1. Casi todos los sonidos musicales tienen armónicos: un Do4 contiene también 523, 785, 1047, 1308 Hz…
  2. Cuando dos componentes de frecuencias próximas suenan a la vez, producen batimientos: la intensidad sube y baja tantas veces por segundo como la diferencia de sus frecuencias. Si esa diferencia es de unos pocos hercios, se oye una pulsación lenta; si es de varias decenas, una aspereza o rugosidad desagradable.

En un intervalo de razón simple, muchos armónicos de las dos notas coinciden exactamente y no baten. En la quinta Do-Sol, el 3.º armónico del Do coincide con el 2.º del Sol, el 6.º con el 4.º, y así sucesivamente. En la segunda menor, en cambio, casi ningún armónico coincide y muchos quedan a pocas decenas de hercios unos de otros: la aspereza es máxima.

Esta teoría explica, además, por qué la afinación importa. Compara la tercera mayor justa (5:4) con la del temperamento igual, que es 14 cents más ancha:

En la temperada, el 5.º armónico del Do4 (1308,15 Hz) y el 4.º del Mi4 (1318,52 Hz) están separados unos 10,4 Hz: se oye un «temblor» rápido. En la justa coinciden y el intervalo suena quieto. Es la razón por la que los coros y los cuartetos de cuerda, que pueden ajustar la afinación, tienden a cerrar las terceras mayores. Lo tienes explicado en la afinación según Zarlino y en el temperamento igual.

Plomp y Levelt: la banda crítica

La teoría de Helmholtz dejaba una pregunta: ¿a partir de qué separación dos componentes dejan de sonar ásperos? En 1965, Reinier Plomp y Willem Levelt publicaron un experimento clave. Presentaron a oyentes pares de tonos puros (sin armónicos) con separaciones variables y les pidieron que valoraran su consonancia. El resultado:

  • Dos tonos idénticos (unísono) son perfectamente consonantes.
  • A medida que se separan, la aspereza crece rápidamente y alcanza un máximo hacia un cuarto de la banda crítica.
  • A partir de aproximadamente una banda crítica de separación, los tonos puros suenan consonantes, sea cual sea su razón.

La banda crítica es el ancho de frecuencias dentro del cual dos componentes excitan zonas muy solapadas de la membrana basilar de la cóclea, de modo que el oído no los separa del todo y «roza» uno con otro. Su tamaño depende de la frecuencia. Según la aproximación de Zwicker:

Frecuencia centralBanda crítica aproximadaUn cuarto de banda
110 Hz101 Hz25 Hz
262 Hz (Do4)105 Hz26 Hz
440 Hz (La4)114 Hz28 Hz
1000 Hz162 Hz41 Hz

Por debajo de unos 500 Hz, la banda crítica mide alrededor de 100 Hz, sea cual sea la nota. Y eso tiene una consecuencia muy musical: en el registro grave, intervalos que en el agudo son consonantes caen dentro de la zona áspera.

Escúchalo con tonos puros y con sonidos con armónicos:

Con tonos puros, la séptima mayor (232 Hz de separación) está a más de dos bandas críticas y suena lisa: su disonancia viene de los armónicos, que es donde la sitúa Helmholtz. Y la tercera Do2-Mi2 solo separa sus fundamentales 17 Hz, muy cerca del máximo de aspereza: suena turbia aunque sea una «consonancia imperfecta». Por eso los tratados de armonía y orquestación recomiendan no escribir terceras cerradas en el registro grave y abrir los acordes abajo (como hace la propia serie armónica, con la octava y la quinta en la base).

Una medida calculada de la aspereza

Combinando la curva de Plomp y Levelt con los armónicos de cada nota (como propuso William Sethares en los años noventa), se puede calcular la aspereza de cada intervalo sumando la de todos los pares de armónicos. Esta tabla la hemos calculado con ocho armónicos de amplitud decreciente (el mismo tipo de sonido que los ejemplos de esta página) sobre La4 (440 Hz), en temperamento igual. Los valores son relativos: 1,00 es la aspereza de la segunda menor.

IntervaloAspereza relativa
Octava0,02
Quinta justa0,14
Cuarta justa0,22
Sexta mayor0,24
Séptima menor0,26
Sexta menor0,30
Tritono0,34
Tercera mayor0,35
Séptima mayor0,38
Tercera menor0,45
Segunda mayor0,63
Segunda menor1,00

El modelo acierta en lo grueso: octava, quinta y cuarta en cabeza, y las segundas al final. Pero también deja ver sus límites: coloca la tercera menor detrás del tritono y de la séptima mayor, cosa que ningún músico aceptaría. La aspereza explica una parte de la consonancia, no toda. El resto lo pone el contexto musical y el aprendizaje.

La consonancia en la historia y en otras culturas

Qué intervalos se consideran consonantes no ha sido siempre lo mismo, ni siquiera en la música occidental.

  • Edad Media. En el organum más antiguo (siglo IX) las voces se movían en cuartas, quintas y octavas paralelas. Las terceras, en la afinación pitagórica de la época, eran muy anchas (81:64, unos 408 cents, frente a los 386 de la 5:4) y ásperas, y se consideraban consonancias imperfectas o incluso disonancias. Las piezas terminaban en quinta y octava vacías. Hacia 1300, el teórico inglés Walter Odington ya señaló que las terceras, afinadas cerca de 5:4 y 6:5, sonaban consonantes, en sintonía con la práctica de la música inglesa de su tiempo.
  • Renacimiento. Con las afinaciones justas y mesotónicas, las terceras y sextas se aceptaron plenamente. Gioseffo Zarlino las justificó en Le istitutioni harmoniche (1558) con su senario: las consonancias son las razones que se forman con los números del 1 al 6.
  • La cuarta. En el contrapunto a partir de la Baja Edad Media, la cuarta justa sobre el bajo pasó a tratarse como disonancia, aunque acústicamente sea un intervalo muy liso. Es un caso claro de consonancia funcional, no sensorial.
  • El tritono. Es famoso por el apodo de diabolus in musica. Pero la expresión aparece en tratados muy posteriores a la Edad Media y no hay constancia de que la Iglesia lo prohibiera nunca: simplemente era un intervalo difícil de encajar en el sistema de hexacordos y se evitaba en la melodía. En el siglo XIX se convirtió en un recurso expresivo: en la Danse macabre (1874) de Saint-Saëns, el violín solista afina su cuerda Mi un semitono más baja para que la muerte toque el tritono La-Mi♭ en cuerdas al aire.
  • Siglo XX. La emancipación de la disonancia (Schoenberg), el jazz, con acordes de séptima, novena y oncena como sonoridad normal, y buena parte de la música actual han cambiado otra vez qué percibimos como reposo.

En 2016, Josh McDermott y su equipo publicaron en la revista Nature un estudio con los tsimane’, un pueblo de la Amazonía boliviana con muy poco contacto con la música occidental. A diferencia de oyentes estadounidenses y de otras poblaciones bolivianas más urbanizadas, los tsimane’ no preferían los acordes consonantes a los disonantes, aunque sí distinguían los sonidos ásperos. La conclusión más aceptada hoy es que la aspereza es fisiológica y universal, pero la preferencia por la consonancia y su significado de «reposo» se aprenden con la cultura musical.

Ejercicios

Ejercicio 1. Un La3 vibra a 220 Hz. ¿Qué frecuencias tienen, en afinación justa, la nota a una quinta y la nota a una tercera mayor por encima?

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Quinta: 220⋅3/2=330220 \cdot 3/2 = 330 Hz (Mi4). Tercera mayor: 220⋅5/4=275220 \cdot 5/4 = 275 Hz (Do♯4). En temperamento igual serían 329,63 Hz y 277,18 Hz.

Ejercicio 2. En una quinta temperada La3-Mi4 (220 y 329,63 Hz), ¿cuántos batimientos por segundo producen el 3.er armónico del La y el 2.º del Mi?

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3⋅220=6603 \cdot 220 = 660 Hz y 2⋅329,63=659,262 \cdot 329{,}63 = 659{,}26 Hz. La diferencia es de unos 0,74 Hz: menos de un batimiento por segundo (uno cada 1,35 s aproximadamente). Es una pulsación lenta y suave, que no produce aspereza. Por eso la quinta temperada se tolera tan bien.

Ejercicio 3. Calcula la separación en hercios entre las fundamentales de la tercera mayor Do2-Mi2 (65,41 y 82,41 Hz) y de la tercera Do4-Mi4 (261,63 y 329,63 Hz). Si la banda crítica mide unos 100 Hz en esa zona, ¿cuál sonará más áspera?

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Do2-Mi2: 82,41−65,41=1782{,}41 - 65{,}41 = 17 Hz, alrededor de un 17 % de la banda crítica, cerca del máximo de aspereza (un 25 %). Do4-Mi4: 329,63−261,63=68329{,}63 - 261{,}63 = 68 Hz, unos dos tercios de la banda, en una zona mucho más lisa. La tercera grave suena más áspera y turbia.

Ejercicio 4. Calcula el grado de suavidad de Euler de la sexta mayor (5:3) y de la séptima mayor (15:8).

Ver solución

Sexta mayor: 5⋅3=15=3⋅55 \cdot 3 = 15 = 3 \cdot 5, así que Γ=1+(3−1)+(5−1)=7\Gamma = 1 + (3-1) + (5-1) = 7. Séptima mayor: 15⋅8=120=23⋅3⋅515 \cdot 8 = 120 = 2^3 \cdot 3 \cdot 5, así que Γ=1+3⋅(2−1)+(3−1)+(5−1)=10\Gamma = 1 + 3 \cdot (2-1) + (3-1) + (5-1) = 10. Según Euler, la sexta mayor es bastante más consonante que la séptima mayor.

Fuentes y bibliografía

  • Helmholtz, H. von (1863). Die Lehre von den Tonempfindungen als physiologische Grundlage für die Theorie der Musik. Braunschweig: Vieweg. Trad. inglesa: On the Sensations of Tone (1954). Nueva York: Dover.
  • Plomp, R. y Levelt, W. J. M. (1965). «Tonal consonance and critical bandwidth». The Journal of the Acoustical Society of America, 38(4), 548-560.
  • Sethares, W. A. (2005). Tuning, Timbre, Spectrum, Scale (2.ª ed.). Londres: Springer.
  • Tenney, J. (1988). A History of «Consonance» and «Dissonance». Nueva York: Excelsior.
  • McDermott, J. H., Schultz, A. F., Undurraga, E. A. y Godoy, R. A. (2016). «Indifference to dissonance in native Amazonians reveals cultural variation in music perception». Nature, 535, 547-550.
  • Euler, L. (1739). Tentamen novae theoriae musicae. San Petersburgo: Academia de Ciencias.
  • Roederer, J. G. (1997). Acústica y psicoacústica de la música. Buenos Aires: Ricordi.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la consonancia y la disonancia en música?

La consonancia es la cualidad de los intervalos y acordes que suenan estables, agradables o en reposo, como la octava o la quinta. La disonancia es la de los que suenan tensos, ásperos o inestables y piden resolver, como la segunda menor o el tritono. Tiene una base física, la aspereza que producen los batimientos, y una base cultural, que depende del estilo y la época.

¿Qué intervalos son consonantes y cuáles disonantes?

En la teoría tradicional, son consonancias perfectas el unísono, la octava y la quinta justa; consonancias imperfectas las terceras y sextas mayores y menores; y disonancias las segundas, las séptimas y el tritono. La cuarta justa es un caso especial: consonante entre voces superiores y tratada como disonancia sobre el bajo.

¿Cuál es la diferencia entre consonancia y disonancia?

La consonancia transmite reposo y fusión entre las notas; la disonancia, tensión y aspereza. Físicamente, en los intervalos consonantes muchos armónicos de las dos notas coinciden y apenas producen batimientos; en los disonantes hay armónicos muy próximos que baten rápido y suenan ásperos.

¿Por qué la octava y la quinta suenan consonantes?

Porque sus frecuencias guardan razones muy simples (2:1 y 3:2). Así, muchos armónicos de la nota aguda coinciden exactamente con armónicos de la grave y no hay componentes próximos que produzcan batimientos rápidos. El oído las percibe casi como un solo sonido.

¿Qué es la banda crítica?

Es el ancho de frecuencias dentro del cual el oído no separa bien dos componentes, porque excitan la misma zona de la membrana basilar. Por debajo de unos 500 Hz mide alrededor de 100 Hz y, más arriba, cerca de una tercera menor. Plomp y Levelt mostraron que dos tonos puros suenan más ásperos cuando su separación es de un cuarto de banda crítica.

¿Es la consonancia universal o cultural?

Las dos cosas. La aspereza de los batimientos es un fenómeno fisiológico común a todas las personas, pero la preferencia por los intervalos consonantes y su función en la música se aprenden. En 2016 se comprobó que los tsimane', un pueblo de la Amazonía boliviana con poco contacto con la música occidental, no preferían los acordes consonantes a los disonantes.